Me he preguntado si durante este tiempo cuánto vale la pena sufrir, cuanta importancia tiene en la vida sentir que perdiste, que significante es el hecho de llorar y experimentar el desconsuelo… para la experiencia o para aprender del error es mucho claro está, pero al menos para mí es simplemente llenar de mística la personalidad más allá del estado de risa, alegría, paz entre otras emociones, porque como dice Guadalupe Álvarez en su canción “Autobuses”: “No hay poesía sin dolor”; es lo mismo entonces en la analogía cuando ríes con ganas después de llorar, de estar dichoso de alegría después de sufrir, de experimentar la paz después de la angustia y la depresión.
Después de lo que me paso como pocos saben, llore y busque a mis amigos más cercanos para nutrirme de consejos y de vigor, compartí con ellos todo este tiempo para saber la búsqueda incesante de lograr esa anhelada paz que cada día nos cuesta tener entre tanta demanda y estrés, acampe en la playa y toque en la banda con “los mismos de siempre” para saber que la poesía y el paisaje natural tienen sentido cuando vez que quien está al lado es tan parecido a ti (en este caso parecido a mi) y ríe con tu alegría y lloro con su pena; me fui de mi casa para buscar el horizonte y la gloria, así tal cual como lo hace Iniesta, Xavi, Messi, Alexis y todo el Barcelona en un partido, fui a ver a esa hermosa banda llamada “La Renga” confesando que llore cuando tocaron “La Razón que te Demora” y compartiendo con personas tal cual como compartí con mi amigo Sebastián en los años de esa Arica paradisiaca y vulnerable a la vez.
Después del concierto conocí a Cristian, un amigo Argentino que reside en Rancagua y que por esas casualidades de la vida nos terciamos en un Transantiago hacia la estación “Los Héroes”, eran ya pasadas las 1 a.m. y el terminal cerraba a la medianoche siendo imposible el viaje de retorno, pero mientras la caminata hacia la USACH, y por el interés y amor por la Renga, hablamos de fútbol, de la vida cual dura es, de la familia, de lo frágil de la locura y hablando de la libertad también… nos quedamos toda la noche en la estación como vagabundos en la intemperie entre conversando y una que otra cabeceada por el sueño. Recién a las 6 a.m. partimos al bus rumbo a casa, el por su camino y yo por el mío, llegue a las 7.16 a.m. como cualquier ebrio después de un carrete hacia mi pieza escribiendo antes de dormir en el Facebook que presencie sin dudas, el mejor concierto de toda la vida; y pensando que ni siquiera con Iron Maiden, Metallica, G3, Dream Theater e INXS, me había quebrado de la emoción con un tema en un concierto como en la Renga, CLICK!, claro… fue así por justamente eso, la pena y el sufrimiento de “Las Cosas de la Vida”.
Puede que todo lo vivido anteriormente es símbolo de vivir de forma alegre y dichosa esta experiencia que nos da Dios con los años (al menos para mí)… Pero No!, justamente el título de esta columna da como moraleja subjetiva que mientras más sufres, mas integro estas para afrontar absolutamente todo lo que venga, que mientras más te ilusionas, será más estruendosa la caída cuando vez que no se cumple el sueño, pero lo más importante sin duda es… que mientras más sufres independiente de la pena o el dolor que vivas o sientas, cada alegría que llega a nuestro destino se goza con todo el corazón, porque esta alegría es fruto de tu coraje, de tu aguante y tu noble y sincera vida de verdad, sin vanidades ni frivolidades en el espíritu.
Un gran saludo a todos y todas mis amig@s a la distancia
Y para los nuevos, bienvenidos… garantizo la verdad y la lealtad siempre
Un Abrazo.
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