“Al regresar a casa ya pasada la medianoche luego de viajar a Iquique, a varios kilómetros puse la radio de mi celular para presagiar si en realidad ya había llegado a zona urbana, puesto que mi reproductor se le había acabado la batería… no se escuchaba ni wea, pero insistí siendo hasta porfiado con el asunto… entre medio de la saturación de las ondas se escuchaba al inmortal Freddie con más fuerza cantando “Don’t Stop Me Now”. Desde ese entonces, por mas burdo que sea el ejemplo, asumía que la fe es un precedente que jamás hay que subestimar en nuestros anhelos, menos en nuestro andar de mañas y cambios.
Hace varias semanas hice un viaje al regreso, al pasado si se le quiere llamar desde una forma de ficción; en rigor viaje bancándome las circunstancias que dictaminaban desde hace rato que las cosas han cambiado ostensiblemente… De partida al llegar a casa de mis viejos, las primeras sensaciones fueron de absoluta contrariedad del lugar, las cosas, los muebles, el clima, todo… me sentía totalmente desconocido del espacio donde prácticamente pase todos mis ciclos de vida, lo cual felizmente con el paso de los días me iba reencantando, aun así ya no era lo mismo.
Visite a mis amigos, mis amigas, amigos con sin amistad de otros, amigos que ya no eran, amigos que nunca lo fueron, amigos que lo han sido siempre, amigos que pensaba que yo era su amigo, amigos varios, amigos personajes, amigos no amigos, amigos esporádicos, amigos jamás vistos, amigos de verde, calipso, mora crema, amigos de 140 caracteres… la verdad, ya no sé que son, solo sé que siempre serán mis amigos step by step & piensen lo que piensen. El asunto es que al darme cuenta de esta amalgama uno se replantea y piensa hasta que punto uno decide cumplir un ciclo por importante, trascendental o simple que sea… a lo mejor puede que esté en un libro de metodología de vida o tal vez en una historia de Condorito… Yo creo (puedo estar totalmente equivocado) que estos ciclos tienen que ver con las decisiones de uno y con la gente que quiere uno relacionarse, puesto que me paso de tal manera por tomar rumbo total de otras cosas, lo cual por ende me significo vivir en un distinto en un principio, pero no sé que tanto seria con el correr de los días.
Sin embargo, ¿qué tiene que ver la esencia con todo esto?… Mucho! Este viaje no estaba en mis planes, pero sin duda fue presagio de una enseñanza encomiable de vida, por lo cual esta columna de alguna manera va en dedicatoria a esas personas que desinteresadamente me invitaron a sus cambios y a sus visiones al compartir. Aun así, siendo quizás ingenuo, esperaba en esos instantes esa esencia reconocible en mi corazón aun permaneciera, pero cada cual sabe si lo posee o no, cada cual es responsable de sus cambios como también de sus ciclos y como estos han plasmado en sus visiones actuales… Al menos yo, siento que he cambiado por una cosa hasta geográficamente obvia, no así para esta esencia tan replanteable y vulnerable a la vez.
Por último, que tiene que ver la gran canción de Queen con esto?, que pese a toda esa vorágine que se nos avecina jamás uno debe renunciar a los cambios, pero más que a los cambios, uno no debe renunciar a vivir el total de la vida… no es cuestión de vivir solo un parámetro o las atmosferas más placenteras, sino vivir también lo malo y lo triste, esa mística que tiene como gran arma de sabiduría y aprendizaje… así que sean buenos los cambios o no, vivan de placeres como desventuras, que “nadie los pare ahora” (ni siempre).
Con todo esto regrese a mi casa, con sus cambios, con todo distinto y también con la fe que los anhelos a veces si no se dan no es por cuestión de voluntad, sino sencillamente porque hay algo más próspero que los está esperando a vivir… fueron pocas las conversaciones que tuve, pero uds saben perfectamente cuales son los que remecieron el pensar y el propio corazón”
Un Abrazo.
ESMEDU.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario