“Cuando son las 00:00 hrs. de un cambio de año,
uno por lo general se abraza y desea lo mejor con sus seres más significativos (en
algunos lados hasta se besan) para este nuevo tiempo… tiempo que
sustancialmente debiese venir con sensaciones y efectos diferentes; pero cabe
señalar que pese a este acontecimiento tan culturalizado y tradicionalista, lo
cierto es que vives en el mismo lugar todavía, te relacionas con la misma gente
(reciente o no), tomas la misma micro o colectivo para salir o regresar a tu
casa, o simplemente debes ir el Lunes a trabajar o a estudiar.
Debo decir que particularmente el año pasado no
fue bueno en muchos sentidos de mi vida, la verdad es que siempre estuvo con el
rigor de las desgracias como las desventuras en una edad donde todo se
cuestiona y se analiza día tras día para el futuro… tuve fallecimientos, estuve
cesante mucho tiempo, y hasta en mi vida privada tuve grises con calcos de
lágrimas y de frustraciones… pero al reflexionar en los últimos días de ese año
horroroso se me vino al recuerdo que al principio de ese año dije lo mismo que
dice la gran mayoría de las personas, como es el caso de un deseo sencillo y
noble de un: “feliz año nuevo, que sea muy próspero y lleno de alegrías para você”.
Ya he dicho en reiteradas veces lo frágil que
es el ser humano a los embates naturales de paisajes como en emociones (lo
considero también parte de nuestra naturalidad), y el tiempo actúa como una
“tabula rasa” que desarma y arma a su merced nuestros destinos… entonces, por
mucho abrazo y fuego de artificio rimbombante en la euforia post cero horas,
considero que lo nuevo no pasa por un deseo en función del calendario, mucho
menos cuando sales a divertirte o a emborracharte para darle pleitesía a la arrancada
de hoja del último mes; más bien lo “nuevo” es decidor en la medida en que
transformes tus propios embates y tus propias emociones como golpes efectistas
y des lo inesperado en la obviedad de tu vida.
El análisis puede ser muy simple pero nuestras
acciones siempre nos delatan de inconsecuencias, por muy dedicado a ser
correcto con las personas como en las acciones en algún momento reiterado, (da
lo mismo si en días, semanas o meses)… un año nuevo no te genera en ningún caso
un cambio, más bien propicia burocráticamente en actualizaciones de papeles o
tramites una instancia nueva (hasta cierto punto mínimo incluso) de “nuevo”,
pero en lo concreto es que lo más probable sigas tomando la misma micro o
colectivo o debas a ir a trabajar o estudiar el día Lunes.
Uno dice “feliz año nuevo” y hace lo que dicta
su rutina después, pero creo que uno vive lo “nuevo” y lo “distinto” cuando
únicamente te propones a cambiar. Algunos lo pueden considerar como
“mentalidad”, otros lo pueden llamar “voluntad”, en algunos casos más radicales
puede ser una “decisión”, o todo lo antónimo como una “opción”, da igual…
cualquier concepto es incidente al cambio y uno cambia todos los días, pero no
nos damos cuenta de tan alienado que es nuestra rutina… Aquí no se trata de
buscar un propósito de cambio radical si, más bien es saber que somos más cada
día con estos cambios imperceptibles y ante eso no se necesita un espumante y
las cintas toxicas de luca que venden en la calle en spray cuando es medianoche
de un cambio de año para que te des cuenta de lo hermoso de vivir el distinto.
Más que en la “actitud”, va en el gesto
intencionado de querer transformar lo rutinario en distinto, los pensamientos
te pueden ayudar y los sentimientos te pueden orientar con toda la naturalidad
que tenemos por ser humanos. En ese sentido lo “nuevo” es inherente a años y
horas, hay un sinfín de artes y
recreaciones que uno puede plasmar para transformar la realidad, para dar el
golpe efectista y quien sabe… puede que con esos cambios el Lunes ya no se
trabaje tanto (es una ironía, siempre será el día mas de mierda de la semana),
pero se podría cambiar en formas, en
procesos y en intenciones que es, según yo, lo más sustancial de lo “nuevo” que
se puede producir; un sentido subjetivo e intrínseco que nos puede llevar al
cambio mas hermoso e implacable de nuestra propia vida.
Menos abrazos, menos deseos
Mas Acciones, y de verdad... mas acciones positivas.
ESMEDU.
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